sábado, 26 de septiembre de 2015

extractos de "EL MENSAJE REENCONTRADO" (Louis Cattiaux)



I 6. La ciencia de los hombres es un estiércol recubierto de oropel.
La ciencia de Dios es un oro recubierto de barro."

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II 16. ¿Cuántos reflexionan sobre la obra general de Dios?
¿Cuántos son enseñados por la renovación de todas las cosas?
¿Cuántos realizan la obra particular del Señor?
II 16’. El gran trabajo que da miedo, el que libera de la sombra de la muerte, el que nivela las montañas,
el que hace germinar la tierra, el que hace brillar la vida y la fija en el Señor glorioso."

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III 9. Del huevo incubado sale un pollo, pero nadie se percata de ello.
III 9’. La luz de los astros brilla en el cielo y en el interior de la tierra.

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III 78’. Sublime virgen revestida de terror.
Alimento vivo del mundo.
Nodriza del sol.
Santa Madre de los hombres.

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V 94'. Bajo el hedor de la muerte se oculta el perfume de la rosa.

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VII 32’. El agua preciosa parece despreciable en su simplicidad, por eso el mundo la abandona; pero la tierra muerta, que
parece adornada con tantas promesas, cuesta la vida a los hombres sometidos a la apariencia.

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IX 44. Cuando lo que es superior abandona lo que es inferior, el cuerpo se descompone por completo.
Pero cuando lo que es superior se une a lo que es inferior, el cuerpo se recompone en su integridad.


X 65. No cambiaremos la naturaleza de los seres y de las cosas mediante nuestros pequeños trabajos y, si la contenemos un
momento, surgirá después más fuerte que nunca.
Pero Dios es todopoderoso, pues cambia incluso las tinieblas en luz de vida.

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XI 28. ¿Quién liberará su alma de la tierra extranjera? Y ¿quién hará descender al Señor en la tierra santa?

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XI 72. Vencer al mundo combatiéndolo o huyendo de él, tal es la alternativa aparente que se ofrece a todos si queremos
evitar los aplastamientos, las desgarraduras y el enfangamiento.
Sin embargo, el Sabio conoce una tercera solución que libera de todo mal, de toda servidumbre y de toda ignorancia,
pues es la que separa pacientemente en nosotros la vida de la muerte.


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XII 5. El hombre ha sido hecho de la mejor parte del cielo y de la tierra y, si fuera limpiado de su mugre, se le vería resplandecer
como las estrellas, como la luna y como el sol.

XII 43'. Nos reuniremos con el tesoro de Dios y permaneceremos en su esplendor y en su paz para siempre.
«Únicamente el agua santa puede lavarnos de la mugre tenebrosa y hacernos revivir en la luz del Señor».


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XIII 29'. Roguemos a Dios en nosotros mismos para reconocer el medio que permite descubrir la substancia oculta bajo la costra de
la tierra extranjera.


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XIV 1. Cuando seamos instruidos por el Señor, nuestra mugre nos horrorizará y la de los demás nos espantará. Entonces, rogaremos
para que nuestra mancha sea borrada y para que la carga de todos sea aligerada.

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XV 62'. Nuestro Dios es un Dios que se come, que se bebe, que comunica la vida, la mantiene, la libera y la restituye en su
primacía admirable. Es un Dios que se da para salvar en nosotros lo que subsiste de vida extraviada en la muerte.


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XVI 62'. Para separar la almendra de la mugre que la rodea siempre hay que lavar, y es un gran secreto que la naturaleza
pone diariamente en evidencia ante todos. Sin embargo, hace falta la inspiración de Dios para comprender la evidencia de la
ciencia divina.

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XVII 19'. Defendamos la joya, pero no defendamos la mugre que la recubre; rechacémosla más bien resueltamente, teniendo,
sin embargo, mucho cuidado de no rechazar la joya al mismo tiempo.

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XVII 62. Nuestros malos pensamientos, nuestras malas palabras y nuestras malas acciones son lo que da entrada en nosotros a los demonios
de la desdicha, del desespero y de la muerte y, por encima de todo, la curiosidad imprudente de nuestros primeros padres.
XVII 62'. Nuestros buenos pensamientos, nuestras buenas palabras y nuestras buenas acciones son lo que nos salva de la mezcla infame
y de la muerte putrefacta; pero, por encima de todo, es el amor de Dios lo que nos ilumina y purifica del veneno antiguo.

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XVIII 5. El maligno nunca dice su nombre francamente, prefiere ocultarse bajo una falsa identidad o bien dice «YO».
«La corteza».
XVIII 5'. Soy la esencia, soy la substancia y soy el nudo, dice el Señor del centro.
«La almendra».

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XIX 60'. En el comienzo crepuscular del fin, las estrellas serán reunidas para formar con el sol, la luna y los santos la tierra
de los vivos fecundada por Dios; y a continuación habrá el medio tenebroso del fin.

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 XXI 27. Los que son capaces de escrutar la verdad de Dios, incluso a través del horror de la muerte, son los únicos que merecen
ver brillar la lámpara del Perfecto.
XXI 27'. ¿Quién ligará el espíritu?
 ¿Quién encarnará el alma?
 ¿Quién purificará el cuerpo?
XXI 27". ¡Oh, divino sol de Dios, nos siembras en la muerte, nos haces crecer en la vida y nos estableces para siempre en tu
gloria sin par!

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XXII 20. Hemos disuelto y purgado nuestros humores en el barro húmedo, y los hemos confortado y perfeccionado en la luz del cielo.
XXII 20'. Veremos el esperma aparecer y crecer como el rocío de la mañana, y veremos el germen encarnarse en su pureza y cambiarla
en su propia naturaleza fija y perfecta.

XXII 58. El agua de la gracia es lo que funde el corazón mortificado y separa en nosotros la vida pura de la mugre de la muerte.
El fuego del amor es lo que fecunda el corazón depurado y lo multiplica en la gloria de Dios.


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XXV 58. Las RAÍCES del árbol de vida...
XXV 58’. Son como el TRIO VIL que une el cielo y la tierra.

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XXVII 11. La piedra del fundamento es la más despreciada porque es oscura, pero es la más preciosa, pues todas las demás están ocultas
en ella.

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XXVIII 16’. Oye mi plegaria, tú, cuya luz es toda inteligencia, todo amor y toda potencia de vida. Ven a mí sobre tu rayo penetrante y
despierta mi vida dormida en las tinieblas del exilio. Reanímame y sálvame del horror de la muerte, ¡oh, maravilloso Padre que
prodigas tu simiente santa incansablemente! «Los que dan al Señor otro nombre que el de Único nacido de Aquel que ES, se engañan y
engañan al mundo».

XXVIII 45’. ¡Oh, santo barro del abismo despreciado por los inteligentes del mundo!, en ti se esconde el oro precioso que ennoblece a los
simples hijos de Dios.

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XXIX 2. La Bestia devora a los hombres a fin de subsistir en su cloaca de muerte tenebrosa y hedionda.
XXIX 2’. Dios consume la mugre que nos ciega y nos mata a fin de establecernos en la vida eterna y pura.

XXIX 13. ¿Hay algo común entre la luz y las tinieblas?
XXIX 13’. ¡Nada en substancia! ¡Los mundos mixtos en una mezcla!

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XXX 38. Hay que estar profundamente hundido en el estado bestial para encontrarse bien en el hedor de la muerte que nos habita y que
rezuma por todos lados.

XXX 38’. ¿Cómo es posible permanecer ahí cómodo? ¿Cómo es posible instalarse ahí confortablemente? ¿Cómo es posible descansar ahí
tranquilamente? ¿Cómo es posible aferrarse a ello frenéticamente?

XXX 39. ¿No es a causa de la herencia divina que subsiste milagrosamente en nosotros bajo la ignominia de la mugre extranjera?

XXX 39’. ¿No haríamos mejor en separar estas dos en la santa contemplación de Dios, antes que mezclarlas cada vez más en la vana
agitación del mundo?

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XXXII 48’. Sólo el ARTE de Dios puede liberarnos de la infamia putrefacta del pecado de muerte.

XXXII 49. Nadie debe equivocarse: la creación de Dios es magnífica, es espléndida, es perfecta y es única en substancia y en esencia.

XXXII 49’. Ya que incluso caída y mezclada con el barro de afuera, todavía es hermosa y nos enseña la vía del retorno al Único Esplendor.

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XXXIV 10. Escuchemos al insensato de Dios que nos habla: «En el día de la restitución de todas las cosas, los elegidos de Dios ya no
conocerán la mugre de la muerte, ni el dolor, ni la enfermedad, ni el trabajo servil, ni la suciedad, ni la pobreza, ni la duda, ni
el miedo, ni el odio, ni las tinieblas del exilio»
.
XXXIV 10’. Sus vestiduras serán de un blanco inmaculado y sus rostros resplandecerán como el oro en fusión; sus deseos les serán
concedidos incluso antes de que los formulen, y la alegría de su paz será unánime en el Único Esplendor. No es una vana promesa
la que se nos hace aquí.

XXXIV  36’. Es una sal, pero también es un azúcar. Es una tierra, pero también es un fuego. Es un agua, pero también es un aire. Es una
luz, pero también es un abismo.


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XXXV 41. No, este no es un Libro para los saciados del mundo que se han instalado definitivamente en la cloaca de la muerte.

XXXV 41'. Es un Libro para los hambrientos del cielo que buscan llorando su patria perdida.

XXXV 46. Que nuestra fe en la Omnipotencia de Dios sea ciega e idiota, a fin de que se vuelva clarividente y espiritual por la encarnación
del verbo divino que libera de las tinieblas de la muerte.

XXXV 46’. Los que reciben la palabra de vida participan de la gracia de Dios que libera de la esclavitud del mundo. Ningún trabajo
servil les será impuesto y la muerte misma será rechazada lejos de ellos, porque su lote es la vida libre e imperecedera donde
permanece el Señor de eternidad.

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XXXVI 54’. ¿No es la mujer quien ha dado entrada al mal entregándose a él? Y ¿no es así como la muerte ha penetrado en nosotros por el
canal de la vida?

XXXVI 54". ¿No es también el Señor descendido del cielo quien se encarna en la mujer y nos devuelve la vida entregándose a la muerte que
nos habita?

XXXVI 79. La vida y la muerte están inextricablemente mezcladas en el mundo caído, y nuestras ciencias profanas son impotentes para
separarlas y para exaltar la vida pura hasta el reposo de Dios.

XXXVI 79’. Así, todos nuestros sutiles pensamientos, todas nuestras bellas palabras y todos nuestros grandes trabajos van a la muerte,
pues nuestros espíritus, nuestros corazones y nuestras manos están oscurecidos por la mezcla infame.

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XXXVII 15. Rezaremos así para la comida: «Gracias Señor, que te entregas para nuestro alimento bajo el velo tenebroso de las criaturas
terrestres. Haz que la digestión se realice en nosotros perfectamente, a fin de que recibamos tu vida preciosa y que rechacemos
el veneno de la muerte».

XXXVII 15’. Rezaremos así para la comunión: «Gracias Señor, que te das a nosotros para nuestra salvación, bajo el velo luminoso de la
criatura celeste. Haz que tu vida gloriosa resplandezca en nosotros para siempre, después de haber aniquilado la abominación del
pecado de muerte que nos mantiene en la agonía del exilio».

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 XXXVIII 20. ¡Santa MADRE de DIOS, guiad nuestra búsqueda e iluminad nuestra vía en las tinieblas de este mundo de exilio, a fin de que
accedamos por vuestra gracia hasta el Señor encarnado, que nos liberará del pecado de muerte donde agonizamos miserablemente!

XXXVIII 20'. ¡Santa MADRE de DIOS, dignaos revelaros a vuestros hijos amantes y cándidos, entreabriendo sólo para ellos, con el permiso
de nuestro Señor Dios, el velo oscuro que extravía a los malvados y a los orgullosos sectarios del mundo entenebrecido!

XXXVIII 66'. Cuando el cuerpo maravilloso del Señor triunfante aparezca ante nuestros ojos deslumbrados, alargaremos santamente nuestras
manos purificadas, por efecto de la fe agradecida y loca, a fin de constatar, para nuestra inmensa alegría, la realidad tangible
del glorioso resucitado que vive más allá de toda muerte.

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XXXIX 8. ¡Oh, pura esencia, incluida en la pura substancia, que gimes con el hombre caído!, permite que el Libro que habla de nuevo de
tu amor aparezca en el mundo, a fin de que tus hijos enlutados perciban una vez más tu llamada antes del juicio aterrador que viene.
XXXIX 8’. ¡Oh, Amada que contienes al Amado!, permite que el Libro de tu esplendor imante de nuevo a la multitud de tus hijos caídos en
el barro, que yerran miserablemente tranquilizándose con tu antigua promesa, sin hacer nada para penetrarla ni para ponerla en
práctica verdaderamente.

XXXIX 30'. ¿Hay algo más estúpido que el Estado anónimo? Y ¿no estamos bajo el reinado de la Bestia ciega y sorda? Y ¿no adoramos a
la Bestia que nos tritura ciegamente?

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XXXX 1’. Iré a ti, con el corazón purificado y el espíritu claro dentro de tu cuerpo resucitado, si me envías tu salvación desde este
mundo, Señor de amor y de conocimiento verdaderos; porque sólo tu esplendor es recibido por tu esplendor y sólo tu santa unidad
se funde en el Único.

XXXX 16’. Felices quienes recuerdan que el Señor nació en un humilde establo, bienaventurados quienes reencuentran su huella en este
mundo y muy felices quienes le calientan de nuevo como asnos sabios.



(Louis Cattiaux "El mensaje reencontrado")



frases tomadas de http://www.elmensajereencontrado.com/2014/02/MR-esencia-sustancia-mugre.html









extractos de "Florilegio epistolar", Louis Cattiaux




"La frase que me citas: «¡Oh ser que ha formado su propio cuerpo!» (Libro egipcio de los muertos XVII, 3) es puramente iniciática, mejor dicho, alquímica y describe al fénix legendario."

"Tienes razón al no dejarte extraviar por la interpretación mística de las verdades herméticas. Irás descubriendo cada vez más, y también con creciente sorpresa, que los verdaderos hermetistas son los únicos materialistas dignos de este nombre, pues a su lado los peores materialistas de este mundo parecen idealistas desencarnados. El misterio de Dios encarnado es tan enorme que muy pocos pueden tener acceso a él sin peligro de muerte. Se puede decir que un hermetista es absolutamente lo contrario de un soñador, pues éste sueña a Dios ¡y aquél lo toca! Existe una extraordinaria vigilancia en torno a los misterios de la realidad; no obstante, la vía mística debe acompañar a la vía hermética para que la unidad se vea realizada en nosotros."


"Cuántos curiosos la abandonan después de algunos pequeños ensayos miserables. En ella, el Señor nos prueba como en un crisol, pues su prudencia es extrema y sólo se decide en el momento oportuno, después de haber verificado, experimentalmente, la pureza y tenacidad de nuestro deseo. Es como si pasáramos de antemano por el purgatorio y no hay para menos que gemir y agitarse sobre la parrilla. Me sorprende que ningún filósofo haya pensado en san Lorenzo como patrón de los noveles en la búsqueda hermética. Sí, querido amigo, uno se vuelve loco o muere, pero nunca retrocede. Sin embargo, es necesario procurarnos momentos de descanso y romper la tensión, aunque sólo sea para ejercitarnos en la liberación final, que es la libertad para los hijos de Dios, a la cual aspiramos."

"No es tan absurdo como parece preferir esperar tranquilamente recibir la cosa santa y sagrada, que buscar para tener su conocimiento; pues esto es casi imposible, ya que se precisa un permiso muy especial de Dios. Los estados místicos no son sino etapas de reposo en la dura búsqueda del Señor de resurrección, Señor palpable y tangible ya desde aquí abajo. Ésta es la búsqueda sustancial del Señor de vida, es la resurrección inaudita y, por así decirlo, increíble. Los estados místicos son preconizados por los hindúes, que no conocen nada más elevado ni más profundo en la realización de la unión divina, pues para ellos se trata de la unión espiritual y anímica, y no de la unión corporal que lo trasciende todo. Observa cómo Cristo superó a todos los yoguis y a todos los santos. Existe la realización mística, la cual actúa en espíritu y en alma, pero existe la realización hermética que actúa en espíritu, 
alma y cuerpo."

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"Pareces falto de paciencia y es grave, ya que la fe y la paciencia tienen fama de ser las mayores cualidades exigidas por este Arte."
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"De lo que habla Hermes Trimegisto es del mercurio crudo y libre. Este es el que se ha de concentrar y corporificar (cf. El Mensaje Reencontrado I, 50’) a fin de obtener de él la piedra de los sabios. El mercurio crudo y libre es, en efecto, todo lo que se quiera, como el maná. Algunos individuos tienen la facultad de modelarlo por la imaginación (cf. El Mensaje Reencontrado X, 63’) y la voluntad; se trata de la fuerza de los médiums, (cf. El Mensaje Reencontrado XVII, 21’)  que produce tantos fenómenos extraños y efímeros. Casi todos los que yo conozco desvarían en la interpretación mística; otros se hunden en la crisopeya, y muy pocos saben unir (cf. El Mensaje Reencontrado XIII, 44’) estos puntos de vista opuestos."

"Todavía meditarás durante años y años sobre estas cosas (cf. El Mensaje Reencontrado XV, 41’) hasta rozar la locura; finalmente, deberás operar a ciegas sobre mil cosas extrañas hasta rozar de nuevo la locura, y después, desanimado, te tumbarás en el suelo como un andrajo; ¿quizá en ese momento te llegará la suerte? Pero estarás muy enfermo de amor y de desesperación. Y si entonces llegaras a encontrar, después de sufrir mil martirios y mil agonías, serías privilegiado sobre los grandes santos de la cristiandad y del islam. ¡Examina, pues, ahora mismo tus posibilidades antes de correr tal riesgo!"

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"La vida es corta, el Arte es largo y difícil, y todos los hombres se ocupan de las cosas vanas del mundo. Por eso hay tan pocos vivientes."

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"La alquimia no es el yoga de Occidente; es la ciencia primera y última, la ciencia de la renovación de la creación, el misterio de los misterios, y es Cristo, la piedra filosofal y angular capaz de salvar al mundo. Pero también contiene una trampa para los codiciosos y los groseros, y el fracaso de muchos de ellos es el justo castigo a su malicia, maldad y orgullo. ¡Van Helmont es un soplador!… Deja la química para los químicos y el veneno para los locos. Escucha a Jeremías, a Pablo y a los demás a quienes Dios habló… y ora locamente para alcanzar el conocimiento añadiendo estas palabras: «si el conocimiento no ha de destruirme», (cf. El Mensaje Reencontrado XVIII, 56’) es lo más prudente."


"¿Consideras la alquimia como algo desencarnado, espiritual y evanescente, y yo qué sé más? No deja de ser extraño que todas las personas que se han interesado por los libros de falso ocultismo lo desencarnen todo en bloque y lo interpreten todo en este sentido. Desde esta óptica, las mariposas que han salido de larvas y gusanos deberían ser astrales, ya sabes, el cuerpo glorioso, etc. Sin embargo son de carne y hueso, querido amigo mío. Los libros de los ignorantes y de los intelectuales son vanos, y aquí tienes a los desencarnados a quienes das tanto crédito, los fantasmas y demás cuerpos astrales, pues no sabes que la finalidad de la creación es la encarnación a ultranza hasta la eliminación de la muerte. Medita, pues, un poco esta sentencia de los profetas: «Nuestro Dios es una roca», (Deuteronomio XXXII, 24) ¿acaso hay algo más real y encarnado que una roca?"

"Mientras tanto, deja de lado tu cuerpo psico-espiritual, cuida el que tienes e intenta salvarlo de la disolución: es una obra más difícil que confiar en el Paraíso para consolarte del hecho de estar pudriéndote vivo sobre la tierra."

"Sigo afirmando que no es un mérito reventar de tuberculosis, cáncer o arteriosclerosis, aun llamándose hermanita Teresa. Dios está aquí mismo, o sea, también la vida, la paz, la inmortalidad, el amor, la alegría, etc., y en vez de perder nuestro tiempo discutiendo inútilmente sería mejor que intentáramos alcanzarlo aquí abajo, porque después es demasiado tarde."

"La lectura de las antiguas obras herméticas te abrirá el camino a la lectura de las santas Escrituras, si las lees con ojos desinteresados y amorosos, si no, te conducirán a la locura de la química como a muchos demasiado sabios y demasiado astutos. Todos los tratados llamados alquímicos de buenos autores como Basilio Valentin, el Cosmopolita, Nicolás Valois, Nicolás Flamel, Arnaldo de Vilanova, Moriano, Raimundo Lulio, Grosparmy, Rhumelius, Guillermo Salmon, Pernety, etc., te ayudarán a desembrollar el caos y a separar la luz de las tinieblas, pero, sobre todo, la santa plegaria al Señor de vida, que los buscadores orgullosos y estúpidos suelen despreciar."



(Louis Cattiaux, "Florilegio epistolar")

frases tomadas de;

www.arsgravis.com/?p=7619








viernes, 18 de septiembre de 2015

GOLD UM MITTERNACHT (Alexander von Bernus)



"Gerechtes Gold aus Ophir
In unserer Aller Seelen ausgestreut nur eine Handvoll,
Um aufzuleuchten einmal: sei es heute,
Seis, bis der Tag von Sardes sich erfüllt:
Tinktur der Himmel, Engel-Elixier,
Dass wir des Sonnensohnes teilhaft werden,
Um diesen Augenblickes leben wir unsere Leben alle.
Allein wann diese Stunde sein wird weiß nur Er.
Der kommen wird wie ein Dieb bei Nacht.
Das ist das tiefste der Geheimnisse des Sohnes.
Wir alle aber müssen solche sein,
Die nächtlich wachen und horchen unverwandt in sich hinein,
Um welche der Nachtwachen es in uns
Zu tönen anfängt:
Gold um Mitternacht, Ihm nachzutönen mit gelöstem Mund…"


(Alexander von Bernus)




viernes, 14 de agosto de 2015

EL SENTIDO DE LA CRUZ (Pierre Teilhard de Chardin)



La Cruz ha sido siempre un signo de contradicción y un principio de selección entre los seres humanos. La fe nos dice, con arreglo a la atracción o a la repulsa consentidas que aquélla ejerce sobre las almas cómo prosigue la trilla del grano y la cizaña, la separación de los elementos elegidos de los inutilizables en el seno de la Humanidad. Donde la cruz aparece, son inevitables la efervescencia y las oposiciones. Y también conviene que el conflicto no se agrave inútilmente debido a un modo provocador y discordante en la predicación de la doctrina de Jesús crucificado. Con demasiada frecuencia se presenta la Cruz a nuestra adoración no como una meta sublime que alcanzaremos superándonos a nosotros mismos, sino como símbolo de tristeza, de repulsa.

Este modo de predicar la Pasión procede, en muchos casos, más que nada, del empleo desafortunado que se hace de un vocabulario piadoso, en el que las palabras más serias (tales como sacrificio, inmolación, expiación), vacías de un sentido por rutina, se emplean con una ligereza y con una despreocupación inconscientes. Se juega con las fórmulas. Pero este modo de hablar acaba por producir la impresión de que el reino de Dios sólo puede establecerse en medio de un pesar y yendo siempre a contracorriente de las energías y de las aspiraciones humanas. En el fondo, nada hay menos cristiano que este panorama bajo la apariencia de vocablos fieles. Lo que anteriormente decíamos acerca de la necesaria combinación entre el asimiento y el desasimiento permite conferir a la ascesis cristiana un sentido mucho más rico y mucho más completo.         





La doctrina de la Cruz, tomada en su grado superior de generalidad, es la doctrina a que se adhiere todo hombre que está persuadido de que, frente a la inmensa agitación humana, se abre un camino hacia alguna salida y de que este camino es ascendente. La vida tiene un término; por tanto, impone una dirección de marcha, que se halla orientada, en realidad, hacia la espiritualización más alta mediante el mayor esfuerzo. Admitir este grupo de principios fundamentales supone colocarse entre los discípulos, acaso lejanos y no explícitos, de Jesús crucificado. Desde esta primera opción se efectúa la separación primera entre valientes, que triunfarán, y los blandos, que fracasarán, entre elegidos y los condenados.

El cristianismo aporta a esta actitud, todavía vaga,  precisiones y prolongaciones. Ante todo, da a nuestra inteligencia, mediante la revelación de una caída original, la razón de ciertos excesos desconcertantes, en los desbordamientos del pecado y del sufrimiento. Descubre luego, a nuestros ojos y a nuestro corazón, para ganar nuestro amor  y fijar nuestra fe, la apasionante e insondable realidad del Cristo histórico, en quien la vida ejemplar de un hombre individual recubre este drama misterioso: el Señor del Mundo, que sostiene como elemento del Mundo, no sólo una vida elemental, sino (además y por ella) la Vida total del Universo, que él se endosa y se asimila al experimentarla por si mismo. Mediante la muerte en cruz de este Ser adorado, en fin, el cristianismo significa para nuestra sed de felicidad que el Término de la creación no hay que buscarlo en la zonas temporales de nuestro Mundo visible, sino que el esfuerzo esperado de nuestra fidelidad ha de consumarse allende una total metamorfosis de nosotros mismos.  

Así, gradualmente, van agrandándose las perspectivas de la renuncia implicada en el ejercicio de la vida. Hasta que finalmente, quedamos desarraigados del todo como el Evangelio quiere, de cuanto hay de tangible en la Tierra. Pero este desarraigo se ha ido haciendo poco a poco, siguiendo un proceso que no ha perturbado ni herido el respeto que debemos a las bellezas admirables del esfuerzo humano.

Es absolutamente verdad que la Cruz significa evasión fuera del Mundo sensible e incluso, en un sentido, ruptura con ese Mundo. Gracias a los últimos términos de la ascensión, a la que nos invita, nos fuerza efectivamente a franquear un nivel, un punto crítico que hace que perdamos pie en la zona de realidades sensible. Este "exceso" final, entrevisto y aceptado desde los pasos primeros, proyecta necesariamente una luz y confiere un espíritu particular a todos nuestros pasos. Y he aquí precisamente dónde yace la locura cristiana a ojos de los "prudentes", que no quieren arriesgar por un total "más allá" ninguno de los bienes que actualmente tienen entre manos. Pero esta evasión desgarradora, fuera de las zonas experimentales que representa la Cruz, no es más (y así hay que mantenerlo enérgicamente) que la sublimación de la ley de toda vida. Hacia las cimas, brumosas para nuestro mirar humano, a las que nos invita el Crucificado, ascendemos por un sendero que es la vía del Progreso universal. La vía regia de la Cruz es precisamente el camino del esfuerzo humano, rectificado y prolongado sobrenaturalmente. Por haber entendido plenamente el sentido de la Cruz ya no nos arriesgamos que la vida nos parezca triste ni fea. Tan sólo hemos llegado a estar aún más atentos a su inaprensible gravedad.

En resumen, la Cruz es el símbolo y la realidad, a la vez, del inmenso trabajo secular que poco a poco eleva al espíritu creado, para conducirlo a las profundidades de Medio divino. Representa  (y en su sentido verdadero es) la creación que, sostenida por Dios, remonta las pendientes del ser, tan pronto asiéndose a las cosas para apoyarse en ellas, como arrancándose de ellas para superarlas, compensando siempre, mediante sus dolores físicos, el retroceso que suponen sus caídas morales.

En consecuencia, la Cruz no es cosa inhumana, sino sobrehumana. Comprenderemos que, desde el origen de la Humanidad actual, ella se alzaba ya ante el camino que lleva a las cimas superiores de la creación. Pero sólo a la luz creciente de la Revelación, sus brazos, primeros desnudos, aparecieron revestidos de Cristo: Crux inuncta. A primera vista, este cuerpo sangrante puede parecernos fúnebre. ¿No irradia noche? Acerquémonos más. Y nos encontraremos con el Serafín inflamado del Alvernia, cuya pasión y compasión son incendium mentis (incendio de la mente). El cristiano no ha de desaparecer en la sombra de la Cruz: ha de ascender en su luz."


      
("El medio divino", Pierre Teilhard de Chardin)




    






sábado, 25 de julio de 2015

(slavery days)



" The ancient poets animated all sensible objects with Gods or Geniuses, calling them by the names and adorning them with the properties of woods, rivers, mountains, lakes, cities, nations, and whatever their enlarged & numerous senses could percieve.
And particularly they studied the genious of each city & country, placing it under its mental deity;
Till a system was formed, which some took advantage of, & enslav´d the vulgar by attempting to realize or abstract the mental deities from their objects: thus began Priesterhood; 
Choosing forms of worship from poetic tales.
And at lenght they pronounc´d that the Gods had order´d such things.
Thus men forgot that All deities reside in the human breast."

(William Blake)

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"Los poetas de la antigüedad animaron toda clase de objetos sensibles con Dioses o Genios nombrándolos y adornándolos con las propiedades de bosques, ríos, montañas, lagos, ciudades, naciones y todo lo que sus dilatados y numerosos sentidos podían percibir.
Particularmente, estudiaron el genio de cada ciudad y país, colocándolo bajo la potestad de su deidad espiritual.
Hasta que un sistema establecióse, del que algunos sacaron provecho y al vulgo esclavizaron con el intento de dar realidad o abstraer las deidades mentales de sus objetos: así comenzó el sacerdocio, escogiendo formas de culto de relatos poéticos.
Finalmente, dictaminaron que los Dioses mismos así lo habían dispuesto.
De tal modo, olvidaron los hombres que todas las deidades residen en el corazón humano."

    
(William Blake)


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CON LAS PIEDRAS SAGRADAS


Con las piedras sagradas
de los templos caídos
grava menuda hicieron
los martillos
largos
de los picapedreros analíticos.
Después,
sobre esta grava, se ha vertido
el asfalto negro y viscoso
de los pesimismos.
Y ahora... Ahora, con esta mezcla extraña,
se han abierto calzadas y caminos
por donde el cascabel de la esperanza
acelera su ritmo.


(León Felipe)



















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aus "Ein schöner Traum" (Hesse)



"Es ist wahr, der Tod des hübschen, begabten Jünglings hat auch mir leid getan, und ich dachte mir mit einem gewissen Bedauern: wie unheimlich viel Talent mus es doch in der Welt geben, dass die Natur damit so um sich werfen kann! Aber es ist der Natur einerlei, was wir über Sie denken, und was das Talent angeht, so ist es tatsächlich in solchem Überfluss vorhanden, dass unsere Künstler bald nur noch Kollegen und gar kein Publikum mehr haben werden." 

(Hermann Hesse, aus "Ein schöner Traum")