sábado, 24 de diciembre de 2016



"Hätte ich einen Gott, den ich verstehen könnte, ich wollte ihn nimmer für Gott halten."

(Meister Eckhardt)





"Si tuviese un Dios, al que pudiese comprender, no quisiera tomarlo como Dios."

(Maestro Eckhardt)



                                            “Salida del Sol por el Oceano” Vladimir Kush (1965)

Transfiguración


"Escoto Erígena enseñaba que los estados inferiores de la existencia serían absorbidos, al final de los tiempos, en los estados superiores: el mundo mineral en el vegetal, el vegetal en el animal, el animal en el psíquico y este último en el espiritual puro; y ello no por una mezcla de las formas, sino al término de una reinmersión de la substancia más grosera en la más sutil. La formación misma del templo gótico parece prefigurar esta mutación."

(Titus Burckhardt, "Chartres y el nacimiento de la catedral")

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"In this state the different objects of manifestation, including those of individual manifestation, external as well as internal, are not destroyed, but subsist in principal mode, being unified by the very fact that they are no longer conceived under the secondary or contingent aspect of distinction; of necessity they find themselves among the possibilities of the Self and the latter remains conscious in itself of all these posibilities, as "non-disctintively" beheld in integral Knowledge, from the very fact of being conscious of its own permanence in the "eternal present".

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"It is this which allows of the transposition in a metaphysical sense of the theological doctrine of the "resurrection of the dead", as well as the conception of  "the glorious body"; the latter, moreover, is not a body in the proper sense of the word, but its "transformation" (or "transfiguration"), that is to say, its transposition outside form and the other conditions of individual existence; in other words it is the "realization" of the permanent and immutable possibility of which the body is but a transient expression in manifested mode."

(René Guenon, "Man and his becoming according to the Vedanta")




sábado, 29 de octubre de 2016

el espíritu del zen



"Citaré uno de tales ejemplos, quizá un caso extremo. Aunque no tuvo lugar entre un maestro y un monje, ilustra bien el espíritu del zen que prevaleció en sus primeros días, hacia el final de la dinastía Tang. Un monje que había salido del monasterio en el que vivía bajo la dirección de Rinzai (Lin-chi, 867) se encontró con un grupo de tres monjes viajeros pertenecientes a otra escuela budista, uno de los cuales formuló la pregunta "¿Cuán profundo es el río del zen?". La referencia al río estuvo motivada por el hecho de que su encuentro tuvo lugar en un puente. El monje zen recordó sus conversaciones con Rinzai, que se distinguía por las acciones directas, y le faltó el tiempo para responder: "Descrúbelo por ti mismo", haciendo el ademán de lanzar por el puente al que había formulado la pregunta. Afortunadamente, la intervención de sus dos amigos resolvió la situación."

(DT Suzuki, "El zen y la cultura japonesa")





Último párrafo de "La crisis del mundo moderno" (de René Guenon)


"Aquellos que llegarán a vencer todos esos obstáculos y a triunfar sobre la hostilidad de un medio opuesto a toda espiritualidad, serán sin duda poco numerosos; pero, todavía una vez más, no es el número lo que importa, ya que aquí estamos en un dominio cuyas leyes son muy diferentes de las de la materia. Así pues, no hay lugar a desesperar; y, aunque no hubiera ninguna esperanza de desembocar en un resultado sensible antes de que el mundo moderno zozobre en alguna catástrofe, eso no sería todavía una razón válida para no emprender una obra cuyo alcance real se extiende mucho más allá de la época actual. Aquellos que estarían tentados a ceder al desánimo deben pensar que nada de lo que se cumple en este orden puede perderse nunca, que el desorden, el error y la obscuridad no pueden arrebatarlo más que en apariencia y de una manera completamente momentánea, que todos los desequilibrios parciales y transitorios deben concurrir necesariamente al gran equilibrio total, y que nada podría prevalecer finalmente contra el poder de la verdad; su divisa debe ser la que habían adoptado antaño algunas organizaciones iniciáticas del Occidente: Vincit omnia Veritas."

(René Guenon, "La crisis del mundo moderno")





Abd al-Wahid Yahia (René Guénon) "La crisis del mundo moderno"




crecer menguando, menguar creciendo

"Pues los seres 
ora crecen menguando,
ora menguan creciendo."

("Tao Te King", Lao Tze, extracto de XLII)

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"Que todo valle sea elevado, y todo monte y cerro rebajado; vuélvase lo escabroso llano, y las breñas planicie. Se revelará la Gloria de Yaveh, y toda creatura a una la verá. Pues la boca de Yaveh ha hablado."

(Isaías, 40-3)

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LXXVII

El Tao del cielo,

¡cómo se asemeja a la tensión del arco!
Lo alto es abajado,
lo bajo es elevado,
lo sobrado es reducido,
lo carente es compensado.
El Tao del cielo
reduce lo sobrado y compensa lo carente.
El Tao del hombre, en cambio, no es así:
reduce lo ya carente para ofrecerlo a lo ya sobrado.
¿Quién es capaz de ofrecer lo que sobra
a todo bajo el cielo?
Sólo quien posee el Tao.
Así, el santo
realiza sin ufanarse,
cumple su obra sin complacencia.
No desea exhibir su excelencia."

("Tao Te King", Lao Tze, LXXVII)






martes, 23 de agosto de 2016

El oro y la plata en el hombre


"Que se les haga entender que los dioses han puesto en su alma oro y plata divina y, por consiguiente, que no tienen necesidad del oro y la plata de los hombres; que no les es permitido manchar la posesión de este oro inmortal con la del oro terrestre; que el oro que ellos tienen es puro, mientras que el de los hombres ha sido en todos los tiempos origen de muchos crímenes. En el Estado serán ellos los únicos, entre los ciudadanos,  a quienes esté prohibido manejar y hasta tocar el oro y la plata, guardarlo para sí, adornar con ellos sus vestidos, beber en copas de estos metales, y este será el único medio de conservación así para ellos como para el Estado. Porque desde el momento en que se hicieran propietarios de tierras, de casa y de dinero, de guardianes que eran se convertirían en sus enemigos y tiranos; pasarían la vida aborreciéndose mutuamente y armándose lazos unos a otros; entonces los enemigos que más deberían temerse serían los de dentro, y el Estado y ellos mismos correrían rápidamente hacia su ruina."

(Platón, "La República"